Carta de Navidad 2009- Tarjeta de Navidad

 

 

Celebremos la VIDA… Compartamos la Buena Noticia…“Nace Jesus el Salvador

La liturgia y la historia de la humanidad, cada S. Navidad renuevan un Misterio.  Como el “SI de Maria y Josè, a la encarnaciòn del hijo de Dios – el nino Jesus, asi el “Si a la Vida” y el respeto al “Arbol de la Vida del Eden”, se vuelven fundamentales para la humanidad, que participa a la creaciòn, respetando la naturaleza y sus leyes.   El genero humano prosigue su devenir historico en  las “Nuevas Vidas”, que creciendo y recogiendo experiencias de hechos y personas pasadas, tratan de interpretar, de conocer, de inventar proyectos “de Bien”, en armonia con el Universo, por los siglos de los siglos.

 

  “…aprender y saber decir gracias es una de las metas educativas de cada padre y maestro. Todas las relaciones se fundan en la reciprocidad, en el intercambio, entre el dar y el recibir.  Si la interdependencia es la condiciòn constitutiva de toda realidad, no sòlo la humana, hay, de todas maneras, una sabiduria espiritual y poetica que reconoce y se maravilla por una presencia no cuantificable, no gratuita, no exigible, de una fuerza vital que “vuelve posible” y hace crecer  lo inèdito, lo nuevo, lo inesperado, che acoge el huesped, con una iniciativa gratuita que viene sorprendentemente de parte del Otro, de los otros. Fuerza que nosotros llamamos GRACIA e le damos, tambièn, un nombre, un rostro personal.   Lo llamamos Dios, Padre, Jesus, Espiritu Santo, El Misericordioso, el Salvador, papà, mamà, hermano, amigo(a), esposo(a), hijo(a).   Estas palabras indican, personas, eventos, experiencias en las que se revela aquel amor gratuito que costituye una relaciòn vital y originaria.  Sin  la “Gratuidad” las relaciones serìan esclusivamente mercantiles, utilitarìsticas, intercambio molecular, de humores, de sensaciones de informaciòn. Mientras las relaciones de Amor fundamentan y costituyen la Vida. 

 

Nosotros decimos “gracias” porque hemos experimentado el don de haber recibido Vida en abundancia, al principio, sin darnos cuenta y con el pasar del tiempo, volviendonos concientes, de èsta, en cada respiro, en la luz, en el comer, en la palabra, en las miradas, en el apoyo, en el coraje y en el recomenzar de nuevo.  El agradecimiento (dar gracias) es el corazòn, es el centro de la oraciòn, de la Eucaristìa, de las relaciones familiares y sociales.  Decimos gracias porque reconocemos de haber sido antecedidos por Alguien que nos diò la Vida sin pretender una recompensa, che se alegra de nuestra capacidad, sensibilidad humana y espiritual de expander èsta logica del compartir.  Dios se pone contento por el hecho de que nosotros seamos generosos como El, no por el hecho de que retornemos a El todo lo que nos ha donado.   Gracias por el don del propio Hijo, por su Buena Noticia, por su amor, por el calor de una comunidad de discipulos misioneros, por la amistad de tantas personas y por la riqueza de los pueblos de la tierra…”

 

“Gracias por el don de una comunidad de discipulos y de misionarios”

(P. Luigi Gloazzo – La vita cattolica, 24/10/2009, pag.10- Italia)

 

 

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