acentos en el Idioma español – el castellano.org

Las reglas de acentuación

Generalidades

De acuerdo con su pronunciación, las palabras se clasifican en cuatro grupos principales:
Agudas, cuando el acento fonético recae en la última sílaba (a-YER, or-de-na-DOR, ha-BLAR, Ma-DRID…)
Graves (también llamadas LLANAS), cuando el acento fonético recae en la penúltima sílaba (a-CEN-to, FO-ro, a-MI-go, SIES-ta, za-PA-to, CA-rro…).
Esdrújulas, cuando el acento fonético recae en la antepenúltima sílaba (PLA-ta-no, a-ME-ri-ca, es-TU-pi-do…).

Si el acento recae en sílabas anteriores la palabra se denomina sobreesdrújula (ra-pi-DÍ-si-ma-men-te)
El acento ortográfico se coloca siempre sobre una vocal, y en la sílaba con el acento fonético.
En castellano sólo se utiliza la forma de ‘acento agudo’, por lo que las únicas formas existentes son á é í ó ú.
La ‘diéresis’ sobre la letra ‘u’ (ü) tiene un significado completamente diferente.
La marca sobre la letra ‘ñ / Ñ’, no es considerada ningún tipo de ‘acento’, ‘marca diacrítica’ ni nada similar. Es una letra en sí misma, completamente diferente a la ‘n / N’.
Las formas singular y plural llevan el acento en la misma sílaba (CRImen/CRImenes, naciON/naciOnes). Sólo hay dos excepciones a esta regla: caRÁCter/caracTEres y RÉgimen/reGÍmenes.

Regla básica

La regla básica de acentuación ortográfica son las siguientes:
A) Las palabras agudas: se acentúan siempre que su última letra sea una vocal (aeiou), una ‘n’ o una ‘s’. Así, se acentúan: pa-pá, ma-ní, le-ón, A-ra-gón, Pa-rís, pero no: ayer, caracol (no terminan en vocal, ‘n’ ni ‘s’).
B) Las palabras graves: se acentúan cuando terminan en consonante que no sea ‘n’ ni ‘s’. Así, se acentúan: tré-bol, már-mol, ár-bol, án-gel, pero no: casco, tipo, sangre, menos (terminan en vocal, ‘n’ o ‘s’).
C) Las palabras esdrújulas y sobreesdrújulas: se acentúan todas: plá-tano, A-mé-ri-ca, es-tú-pi-do, mur-cié-la-go.

Otra forma de verlo: Podemos explicar lo mismo desde el punto de vista opuesto:
A) Las palabras que terminan en vocal, ‘n’ o ‘s’ se pronuncian con el acento en la penúltima sílaba (za-PA-to, di-VI-de…). Se llaman ‘llanas’ o ‘graves’.+ B) Las palabras que terminan en consonante distinta a ‘n’ o ‘s’ lo llevan en la última sílaba (ver-DAD, prac-ti-CAR, vi-RREY…). Se llaman ‘agudas’.+ C) Todas las palabras que no sigan estas normas llevan un acento ortográfico, que indica dónde recae el acento fonético.

Los diptongos:

Estas reglas se complican algo cuando aparecen dos vocales seguidas, pues a veces no es fácil saber si forman diptongo (es decir, si forman parte de la misma sílaba) o hiato (es decir, si están en dos sílabas diferentes). Las reglas son las siguientes: La combinación de una vocal fuerte (a-e-o) y una débil (i-u) forma diptongo (una sílaba), y el acento fonético recae en la vocal fuerte (bAila, ciErra, puEsto…).

La combinación débil/débil forma diptongo (una sílaba) y el acento recae en la segunda letra (ruI-do, fuI-mos, viU-da…)

Dos vocales fuertes seguidas no pueden compartir sílaba (ma-ES-tro, con-TRA-er). Forman hiato (dos sílabas) y siguen las normas generales.
Todas las palabras que no sigan estas normas llevan un acento ortográfico, que indica dónde recae el acento fonético.

Principales excepciones y casos especiales:

Palabras compuestas:

Cuando una palabra forme parte de otra compuesta como primer elemento de la misma, perderá el acento que le correspondía: río / rioplatense; décimo / decimoséptimo; así: asimismo. Sin embargo, en los compuestos de adjetivos unidos por guiones cada elemento conservará su pronunciación y acentuación: hispano-soviético, crítico-biográfico.

Los adverbios terminados en ‘-mente’ se exceptúan de la regla anterior: llevarán acento cuando lo llevase el adjetivo simple: ágil / ágilmente; cortés / cortésmente).

Diacríticos:

Algunas palabras pueden llevar o no acento dependiendo de su significado. Las más importantes, y simplificadamente, son:

Aún: Llevará acento cuando pueda sustituirse por todavía.

Qué, quién, cuál, cuyo, dónde, cuándo, cómo: Se acentúan cuando cumplen una función interrogativa o exclamativa.

Éste, Ése, Aquél (y sus femeninos y plurales): Cuando son pronombres personales

Sólo: Podrá llevar acento cuando cumpla una función adverbial (es decir, cuando pueda sustituirse por solamente (para los que hablan inglés… sólo=only, solo=alone).

Dé: Se acentúa cuando es una forma del verbo dar.

Más: Cuando es adverbio de cantidad.

Tú, él, mí: Cuando son pronombres personales

Sé:Cuando es una forma del verbo saber

Sí: Cuando es adverbio de afirmación

: Cuando se refiere a la infusión.

Otras: Hay alguna otra norma menor, referida a los compuestos verbo + enclítico + complemento, el diptongo ‘ui’, palabras latinas, nombres geográficos extranjeros, etc

 Fuente: http://elcastellano.org/acentos.html

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palabra: olvido

una palabra al día:  olvido

Desde el siglo XIX, el mecanismo del olvido ha sido uno de los temas favoritos de los psicólogos debido a la importancia de la memoria en el funcionamiento de la actividad intelectual como un todo.

La palabra olvido es más antigua que la propia historia de la humanidad. En efecto, sus orígenes se remontan a las lenguas prehistóricas indoeuropeas, en las cuales la raíz lei-w dio lugar en latín al verbo oblivisci ‘olvidar’, de cuyo participio pasivo oblitus se derivó en latín vulgar el verbo oblitare, a partir del cual se formó el verbo castellano olvidar, así como el francés oublier.

Cortázar toca el tema del olvido en Rayuela (1963), al relatar un sueño:

Una certidumbre sola y terrible dominaba ese instante de tránsito dentro del sueño: saber que irremisiblemente esa expulsión comportaba el olvido total de la maravilla previa. Supongo que la sensación de puerta cerrándose era eso, el olvido fatal e instantáneo. Lo más asombroso es acordarme también de haber soñado que me olvidaba del sueño anterior, y de que ese sueño tenía que ser olvidado (yo expulsado de su esfera concluida).
fonte

palabras – parole: nada y nadie

una palabra al DÍA:  nada, nadie
Ambas palabras se derivan de dos formas del participio pasivo del verbo latino nasci ‘nacer’: nadie, del participio plural nati, y nada, del femenino singular nata.
Veamos el primer caso: nadie proviene de la locución latina homines nati non fecerunt, que literalmente significa ‘personas nacidas no lo hicieron’ o, más propiamente, ‘nadie lo hizo’. Aparece registrado en español bajo la forma nadi desde el Cantar de Mio Cid. Desde Berceo, usado sólo en frases negativas como nadi no lo hicieron, figura en muchos casos hasta fines del siglo XV. En el Cantar de Mio Cid se lee:
«No lo dizen a nadi e finco esta razon».
Posteriormente, evolucionó hacia naid y naide, considerado como un vulgarismo, aunque fue usado por santa Teresa.
 
 
 

[…] que importa mucho que de sequedades ni de inquietud y destraimiento en los pensamientos naide se apriete ni aflija. (Santa Teresa de Jesús: Su vida).

Corominas señala que se pasó a usar nadie «como reacción contra el vulgarismo».
Nada, por su parte, se derivó de la expresión latina res nata ‘cosa nacida’, que pasó al castellano como ‘nada cosa’ y, posteriormente, nada. Corominas observa que expresiones como ‘no hizo nada cosa’ se utilizan hasta hoy en el castellano hablado en los estados norteamericanos de Colorado y Nuevo México, ricos en expresiones consideradas arcaicas por el resto de la comunidad hispanohablante.

fonte : http://www.elcastellano.org/palabra.php

palabra: demonio quien divide, calumnia y desune…

una palabra al día : demonio

El demonio es una criatura multiforme, según la creencia cristiana. Y las palabras con que es designado así lo confirman, como mostró Daniel Defoe en su Historia del diablo, obra en la que enumera los siguientes nombres del demonio, extraídos de la Biblia: Serpiente, Serpiente Antigua, Gran Dragón Rojo, Acusador, Satán, Enemigo, Belial, Belcebú, Mammon, Ángel de Luz, Ángel del Abismo, Ángel de las Tinieblas, Príncipe de la Potencia del Aire, Lucifer, Abaddhon, Legión, Dios de este siglo, Espíritu Impuro, Espíritu Inmundo, Espíritu Embustero, Tentador, Hijo del Amanecer.

Demonio proviene del griego daimon ‘dios’, ‘divinidad’, cuyo diminutivo daimonion significaba ‘genio’, ‘divinidad inferior’, denotación con la cual pasó al latín daemonium.

De esos apelativos, cabe señalar que Belcebú proviene del hebreo ba’alcebub, nombre de la divinidad de los filisteos, pueblo indoeuropeo enemigo de los judíos, que ocupó la región hoy llamada Palestina. A su vez, diablo, usado como sinónimo de ‘demonio’, proviene del latín tardío diábolos, que significa ‘el que divide, calumnia y desune’.

Pandemónium, la capital del reino de los demonios, es una palabra creada en el siglo XVIII por el escritor épico inglés John Milton en El Paraíso perdido, como antónimo de panteón, para denominar el palacio de Satanás, habitado por todos los demonios.

http://www.elcastellano.org/palabra.php